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Así es cómo se forma gobierno en España.Sin título

Es la constitución española en su artículo 99.

El gobierno de Sánchez es perfectamente legal, legítimo y constitucional.

Lo que están pidiendo es simplemente una payasada, porque es lo que son: payasos. Y no lo digo de forma peyorativa. Están dramatizando de forma consciente una realidad. Quizás es cierto que Pedro Sánchez no tiene el “calor del pueblo” como dijo Maduro en la entrevista con Jordi Évole, pero tiene la legitimidad de la constitución que dicen proteger.

Pedir la desarticulación de un gobierno es legítimo, pero hay vías jurídicas para hacerlo. Pueden hacer una moción de censura si tienen mayoría suficiente. Artículo 113 de la constitución.

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Ah, quizás sea eso, que no la tienen.

Por tanto, repito, esto no es una demanda de disolución. Es una estrategia preelectoral.

Baño de masas, baño de banderas, unidad en la derecha y un próximo pacto de gobierno en la sombra.

Una forma de reunirse y hablar sin que se note que hay interés político más allá que el de la unidad de España.

Que yo sepa, quizás estoy loco, la democracia es hablar y llegar a acuerdos.

La derecha no quiere hablar, porque la derecha es tremendamente autoritaria. La derecha quiere neutralizar el independentismo con la violencia, encarcelar a los opositores políticos, desmantelar no uno sino dos gobiernos legítimos elegidos democráticamente, autodestruir la constitución para perpetuarla (todo por España) y en definitiva, alcanzar el poder.

VOX ha conseguido reunir todo el odio visceral y por tanto, tan irracional como imprudente de todos lados.

Por un lado tenemos al votante conservador que ni se plantea votar otra cosa y luego tenemos al votante no conservador, sin privilegios y muy probablemente jodido que elige en función de sus intereses aquella medida que va en contra de aquel colectivo que cree que le perjudica más.

Un obrero que cobra 800 euros, tiene a su pareja en paro y 3 hijos, es manipulable y si han conseguido convencerle de que toda la culpa es del migrante que le roba el trabajo, votará a VOX porque piensa que es realmente quién defiende sus intereses, aunque haya cosas con las que no esté realmente de acuerdo.

Me he dedicado a observar el comportamiento del votante de VOX (ya escribiré un artículo sobre este tema más adelante) y lo que ocurre es algo muy curioso.

La gente prefiere votar no una propuesta de construcción, sino una propuesta de destrucción. Prefieren votar a un partido que vaya en contra de algo, no a favor de algo.

No mejorar la situación económica, ni tan solo la de los españoles. Lo que quieren es que echen a los migrantes que son los que les perjudican. Entienden que esa es la mejor medida contra la precariedad laboral, echar a los migrantes.

Ese “ir en contra de” es una proposición muy bélica, además de frustrante, porque es imposible echar a todos los migrantes o bloquear su entrada. Imposible físicamente y también jurídicamente, porque conculca derechos humanos fundamentales.

Quizás no están de acuerdo con el tema del matrimonio gay o con el tema de prohibir el aborto, pero debemos entender que estamos hablando con gente que le importa un poco más dar de comer a sus hijos que otros temas que quizás consideran secundarios, porque no les afectan directamente o si les afectan, no es tan relevante para el “ahora”.

Bienvenidos al neoliberalismo (Ciudadanos), al conservadurismo (PP) y al fascismo (VOX).

Necesitaban la desesperación económica y el individualismo para ganarse a su público.

El problema de la desestabilización política es un diálogo que no se ha producido todavía en Cataluña, el problema de la natalidad es el aborto, el problema de la moral sexual es el colectivo LGTB, el problema de las turbas enfurecidas de mujeres gordas, mal humoradas y feas es el feminismo y el problema laboral y económico es, sin duda, los migrantes que nos quitan el trabajo y además roban.

Debemos darnos cuenta de una cosa: la verdad ya no importa.

O como diría cualquier medio de comunicación: “La verdad ha muerto a manos de su pareja”.

Lo que nadie dice es que la pareja es la mentira y hay todo un sistema que la defiende.

La parte buena de todo esto es que todavía hay gente que vale la pena y que merece nuestra atención y tiempo.

Yo tiemblo por el futuro de los alumnos y alumnas de los que decidí responsabilizarme. Todos migrantes, la mayoría latinos y me encargaré personalmente de darles herramientas para poder defenderse de un muy cuestionable futuro que les espera.

Antoni Miralles Alemany

La regulación de la prostitución impide el pleno desarrollo de la ciudadanía de las mujeres

El debate del regulacionismo de la prostitución ha llegado a límites insospechados. Todos los discursos cambian, porque necesariamente deben adaptarse a las nuevas preguntas sin respuesta y su abordaje dependerá de lo socialmente entendido como: tolerable.

Hace poco, algunos regulacionistas argumentaban que había una suma de mujeres que se dedicaban a la prostitución por vocación, en plena libertad del uso de sus cuerpos y, en definitiva, que lo que siempre ha sido considerado un negocio fraudulento, criminal y que merma la integridad física y emocional de las mujeres –además de institucionalizar el machismo- ahora es algo completamente subversivo, revolucionario y empoderador.

El regulacionismo entiende que no permitir una actividad en uso del propio cuerpo y capitalizarlo tal y como una considere, no deja de ser un ejercicio de machismo estructural. Es decir, negarles el derecho a usar su cuerpo en el campo que consideren y, en resumen, hacer lo que quieran con él. 2

Entienden que la ley hace imposible el ejercicio de este trabajo y por tanto, dificulta el ejercicio de la profesión. Lo cual ya es falso de por sí. Porque las regulaciones en positivo de la prostitución son minoritarias, puntuales en la historia y además un desastre, cabe decir. Sin embargo, la prostitución como negocio en un contexto de ilegalidad y de criminalidad, sigue más presente que nunca.

Es falso que el abolicionismo no permita el ejercicio de la prostitución, del mismo modo que es falso que el abolicionismo no permita el uso libre del cuerpo. Simplemente tenemos conceptos de “libertad” bastante distintos.

El argumento del movimiento regulacionista es precisamente ese: que el abolicionismo no permite la regulación y por ende, el carácter criminal y delictivo prima, porque consideran que de haber una regulación, es decir, un marco jurídico protector, eso no ocurriría.

La realidad es que el sistema prostitucional y la industria necesitan valerse de un contexto de ilegalidad para funcionar, porque no son capaces de atraer una oferta de mujeres suficiente para la enorme demanda. Por tanto, si no hay oferta, la demanda no puede consumir y si no hay consumo, simplemente no hay negocio.

Lo curioso es que de 30 mil prostitutas (aproximadamente) registradas en Holanda, solo 1000 están reguladas, 29 mil no.

¿Y eso por qué? Si tienen una regulación, un marco jurídico protector ¿cómo es posible que eso ocurra?

Muy sencillo. La industria de la prostitución necesita oferta, la oferta no llega a través de procesos de selección laboral usuales. La única manera de alimentar la industria de oferta para cubrir la demanda es a través de la trata. Por tanto, incluso los gobiernos que 3han regulado esta actividad, se ven cercados por el rápido y creciente número de víctimas de trata, por destapar decenas de mafias y en definitiva, todo una amalgama de redes de prostitución que se alimentan del imaginario colectivo del “buenismo de la prostitución”. Porque repito, el discurso de regular la prostitución libre y condenar la forzada, es una separación conceptual entre la prostitución buena y mala, que en la práctica no se refleja como tal. Simplemente una necesita de la otra para existir.

Holanda, además de ser uno de los países con la prostitución regulada con minoritario índice de prostitutas en esas condiciones, ha sufrido un crecimiento alarmante de trata de mujeres, igual ocurre en Alemania, por eso mismo.

Es más, partidarios de la regulación de todos los colores políticos se han llegado a plantear su vuelta al modelo de alegalidad anterior, incluso algunos plantearon la prohibición del consumo, no del ejercicio. Un modelo más cercano al de Suecia.

Suecia castiga el consumo de prostitución y al proxeneta. Provee de recursos a las mujeres y les da la opción de salir de la prostitución. Los resultados no pueden ser mejores. En un año la trata se redujo a mínimos históricos y el sistema prostitucional cayó. Lo que demostró que las mujeres no entran por voluntad, quieren salir y los clientes pueden sobrevivir sin prostitución, aunque se encarguen de decirnos permanentemente que eso es imposible y que tienen una amiga que lo hace encantada.

Aunque no todo lo que reluce es oro. Hay legítimas críticas a esa ley, primero, porque no acabó con la prostitución en su totalidad y segundo, porque la prostitución más vulnerable es la que se aparta de las zonas más pobladas, se las expulsa a la periferia y se las invisibiliza más, si cabe. Igualmente, organismos de la unión europea recomiendan llevar a la práctica ese modelo y no acabo de entender cómo se atreven los regulacionistas a exigir a los abolicionistas la destrucción del sistema prostitucional, de la industra y del estado proxeneta, cuando no quieren otra cosa que todo lo contrario. Solo quieren ver como la abolición falla para implementar su discurso.

El debate regulacionista, sin embargo, ha cambiado. Ahora utilizan explicaciones más científicas. Fácilmente rebatibles, porque habitualmente son sondeos o datos manipulados, pero son discursos peligrosos. Los llamo así porque son discursos que no son propiamente falsos y parecen ciertos.1

Por ejemplo, cuando los abolicionistas decimos que el perfil habitual de la prostitución es: mujer, pobre y migrante. Lo decimos en un contexto en el que se entienda cómo funcionan las hegemonías sociales, culturales, políticas, territoriales y económicas. Sin embargo, el regulacionismo te dice: “efectivamente ¿y les vas a privar de su única fuente de ingresos? ¿no es mejor regular esa actividad para facilitarles la vida?”

En realidad, en parte es cierto. El objetivo del abolicionismo no ha sido jamás la de expulsar a las mujeres de la prostitución forzadamente. En cualquier caso la respuesta sería que no. Porque además de que la regulación no sirve en la práctica, empeora las cosas. Cuando uno regula en positivo, legitima obligatoriamente y de repente, algo que era innombrable, es consumido pública y más masivamente, si cabe. Y lo peor: en nombre de la libertad.

El debate sobre la libertad del ejercicio de la prostitución no es solo uno de los temas que más me aburre, tengo que admitir, sino que además se construye un relato muy peligroso, como convincente, sobre lo que es libre de lo que no lo es. Claro, en un modelo capitalista ¿quién es libre? ¿verdad? Es mucho más fácil decir “todo sí” que explicar los límites de la economía o que simplemente e irónicamente, la libertad no es “todo sí” del mismo modo que la tolerancia no es tolerarlo todo.

La libertad es un derecho, un deber y un valor ético-moral. Además de un valor jurídico protegido. Como tal, un valor debe ser transversal. Es impensable que exista tolerancia, respeto, justicia, igualdad y demás, sin libertad. O a la inversa.

Es decir, es un valor que precisa de la coexistencia del resto de valores. Es absolutamente imposible pensar en un mundo libre e injusto. La libertad no existe en un contexto de injusticia o de intolerancia. Es una cuestión puramente conceptual.

La libertad, entonces, no es un rasgo identitario individual de un colectivo concreto. Es un valor aplicable, generalizado e inalienable que forma parte de todas las vidas por el simple hecho de existir.

Bien, si consideramos que una actividad -bien por su naturaleza- merma parcial o totalmente derechos fundamentales en su ejercicio, esta actividad no es legítima, porque no puede ser justa, por tanto, no es libre.

La prostitución necesita de la criminalidad para dotar de oferta (mujeres) a la demanda (hombres) a través de un mercado tan millonario como opaco (capital) que se lucra de las víctimas (explotación) para normalizarlo a través de discursos superficiales basados 2en la necesidad de visibilizar a un colectivo discriminado (trabajadoras sexuales) a través de la regulación en positivo (institucionalizar el consumo sexual de mujeres y reducir la persecución de redes de trata) para normalizarlo, cuando en realidad, necesitan de un contexto de ilegalidad, crimen y un clima de seguridad y secretismo para su correcto funcionamiento.

Pero “es un trabajo como cualquier otro”.

Bueno, estoy convencido de que si le pido a tu madre que me venda una barra de pan no te molestará, pero probablemente no te guste tanto que le pida precio para un anal.
Me encantaría ver vuestras caras ahora mismo, lectores y lectoras.

Y la cara que acabáis de poner, más vuestra reacción, lo que demuestra es que el sexo no es un trabajo cualquiera, porque tiene implicaciones corporales y extracorporales características. Por ende, tratarlo como un trabajo como otro cualquiera, es un error de por sí. Porque simplemente NO ES LO MISMO.

Desde luego si la mujer es víctima de trata, no es trabajadora, es una esclava. Pero pongámonos en el mejor de los casos. Pongamos que sí, es una mujer que dice dedicarse libremente a la prostitución.

¿Es una trabajadora? Yo creo que sí, pero alerta, no dejemos el debate aquí.
Si se compara con una panadería (como suelen expresar los regulacionistas) entenderíamos que los ejes de la empresa son: los trabajadores, los medios de producción y el producto final. El trabajador: es el panadero, el medio de producción: el horno y los materiales y el producto final: el pan. Hasta ahí, todo correcto.

En el caso de una prostituta es una trabajadora, es el medio de producción y sin duda, el producto final. Es decir, es el medio y el fin de toda una dinámica empresarial. Por tanto, una mujer es el producto.5

La prostitución es un acto de deshumanización por naturaleza. Convierte a través de todo un proceso y de dinámicas económicas a una mujer en un producto. La prostitución es un sistema que institucionaliza la deshumanización de la mujer a través de la cosificación socio económica.

Es decir, es una institución que permite economizar, no solo el sexo, sino el cuerpo de las mujeres valiéndose del imaginario colectivo, para cubrir la demanda sexual de los hombres, con oferta femenina, que obtienen a través de métodos criminales y abusivos.

Sostenida por un modelo social, económico, territorial, político y gubernamental que prima los beneficios económicos por encima de los derechos civiles, sociales y políticos. Blandiendo discursos de la libertad, de la individualidad neoliberal y de la captación de IRPF por autónomos para tapar que no les importa el bienestar y la integridad de las mujeres.

Cuando las rentas de capital crecen sistemáticamente y las rentas de trabajo bajan estrepitosamente, el neoliberalismo se encargará de que pienses que lo que siempre ha sido perjudicial, dañino o peligroso para ti, ahora es revolucionario, maravilloso, bonito y una opción como cualquier otra de salir de la crisis en la que, por cuestiones del 4destino, te adentraste cuando decidiste nacer pobre.

He aquí, entre otros muchos motivos, la peligrosidad de considerar un trabajo o totalmente un trabajo, a una actividad que, por naturaleza, deshumaniza y está rodeada de crimen. Y luego pasa lo que pasa con la famosa sindicación de trabajadoras sexuales. Si lo consideramos un trabajo, podrán sindicarse ¿no?

Nos llevamos las manos a la cabeza, por algo que era más que evidente, cuando ¡ups! hay trata, proxenetismo, criminalidad y mafias detrás de un sindicato de prostitutas. ¿Cómo iba yo a caer? ¿Cómo iba a tener la seguridad de que detrás de esa sindicación habría crimen? ¿No lo hacían todas porque querían? Simplemente fue un intento de “paso previo” a la regulación fallido.

He aquí el problema de que escuchemos con más atención a “tío blanco hetero” (youtube), a “Dios” (en twitter) o a Amarna Miller (PornHub), en lugar de a Amelia Valcárcel, Ana de Miguel, Beatriz Gimeno, Ramón Martínez o Lucía Mbomio, que luego, pasa lo que pasa.7

Si legitimamos la idea de que un ser humano, con o sin su consentimiento, pueda venderse como tal y no reivindicamos que el límite de la economía está en considerar un producto a un ser humano ¿qué será lo próximo que podremos comprar? ¿hasta cuándo seguiremos pensando que el dinero lo puede comprar todo? ¿todo se puede comprar y vender?

Tratar el sexo como un servicio, industria o rama de la economía crea un imaginario muy destructivo de la realidad, hasta llegar a la idea de que el sexo está supeditado al consumo y por ende, al mercado y al deseo individual. Rompe completamente el componente relacional, afectivo y emocional que implica el sexo y la sexualidad. Elimina la salud sexual, elimina la educación sexual, elimina el placer sexual mutuo, elimina por completo valores que deben primar en nuestra vida: como el deseo mutuo, el consentimiento y la voluntad.

¿Cómo vamos a defender una educación sexo afectiva de calidad basada en la humanización y el feminismo, si permitimos que una actividad como la prostitución, en la que puedes conseguir cumplir todos tus deseos sexuales a través del intermediario de tu capacidad económica, persista y se regule?

Nos pasamos la vida dando la tabarra con el consentimiento y el deseo mutuo, cuando legitimamos como sociedad una actividad que legitima el consentimiento comprado sin deseo.8

¿Cómo defenderemos una sexualidad femenina desarrollada, si el contexto socio económico permite una actividad que vela solo por el deseo, el cumplimiento y la lógica del placer sexual masculino, cueste lo que cueste y en todos los sentidos?

¿Cómo le decimos a un joven de 15 años que no puede desarrollar prácticas sexuales no deseadas y no consentidas por su pareja, si pagando es la práctica habitual? ¿Cómo evitamos que se inicien sexualmente en esas condiciones al recibir un no de su novia y no aceptarlo?

¿Cómo les alejamos de la dominación, del control, de la patología de la propiedad y del consumo sexual como un producto de la economía de capital al tiempo que les enseñamos colaboración, justicia, respeto e igualdad?

¿Cómo les enseñamos a implementar componentes afectivos al sexo si no los van a necesitar?

¿Cómo les educamos en saber leer a las mujeres, identificar estados de ánimo, a no usar el chantaje emocional, a practicar la empatía y en definitiva a desarrollar la inteligencia emocional si en la prostitución no lo necesitan?

¿Por qué esforzarse y no encomendarse a sus deseos masculinos que el estado, la sociedad y la economía les pone en bandeja?

Es completamente incompatible el imaginario que crea en los hombres la institución, la industria y el sistema prostitucional con la educación sexual de calidad.

La institución de la prostitución es incompatible con los valores del feminismo y por ende, con cualquier sistema democrático que considere ciudadanas a las mujeres. El pleno desarrollo de la ciudadanía de las mujeres sigue sin ser un eje central en el desarrollo democrático de todos los estados (que se consideran como tal).

He aquí los discursos fáciles, dúctiles y maleables que intentan, a toda costa, utilizar de la forma más cínica la idea de libertad para conseguir que el dinero vuelva a ser -de nuevo- lo único que importa. Dinero que no nace solo de la prostitución demandada por la población autóctona, sino que tiene mucho que ver con el modelo de turismo.

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Nunca seremos una democracia avanzada hasta que entendamos que el capital y el patriarcado deben ser combatidos y no regulados, a través de leyes, que lo único que pretenden es encomendarnos por una senda peligrosa para las mujeres y privilegiada para los hombres, que nunca debiéramos recorrer.

 

Antoni Miralles Alemany

“Todo está atado y bien atado”

Soy muy propenso, de forma natural, a darle sentimiento a los hechos y no palabras. ¿No os ha pasado a veces que algo os chirría pero no sabéis por qué y no sabríais explicar muy bien cuál es la razón?

Cuando estudiaba Trabajo Social en la universidad, recuerdo en una clase sobre psicología que para revelar una verdad, un hecho, un problema, debemos traer forzadamente ese pensamiento recurrente que nos irrita, que nos incomoda o que directamente no nos permite avanzar, del subconsciente a lo consciente. Es decir, de lo emocional a lo racional.CASADO-1132x670

Así, podremos controlarlo, cuantificarlo, darle herramientas –quizás no de solución, pero sí una fórmula para afrontarlo- o solucionarlo directamente.

Desde hace unos años me di cuenta que el movimiento republicano español y no solo el republicano, sino un gran abanico de ideologías muy diversas republicanas o no, mantenían un posicionamiento antifranquista muy sólido y claro, yo pensaba: ¿por qué?

Y no pensaba eso en términos de curiosidad, sino rodeando esa pregunta de miedo y de inseguridad, además bastante grande. ¿Cómo se ha podido edificar una democracia sobre una dictadura no superada? Y digo que no está superada, porque si lo estuviera ¿por qué hay un movimiento antifranquista intacto, con discurso y que se pronuncia políticamente?

Y la realidad es que todavía hay heridas abiertas, disculpad la expresión recurrente, pero así lo pienso. Hay heridas abiertas porque somos el segundo país del planeta con más desaparecidos, los únicos con una dictadura teóricamente superada, con un mausoleo venerando a ese dictador y que de sacarlo de allí explota un debate político muy tenso en el que se llega a decir que el pobre hombre no era tan malo, que mataba con cariño, que fusilaba a los que se lo merecían o que directamente no solo no era un dictador, sino que era un salvador.

1263515_1Rodean falacias a tutiplén, como que creó la seguridad social y que por eso, supongo, le debemos la vida. Que hizo, en general, muchas cosas que debemos agradecerle y que la pena de muerte, la persecución a homosexuales, la persecución, encarcelamiento y el asesinato masivo de disidentes políticos está contado por una parte y que eso no se puede permitir, además de ser total o relativamente justificable.

Yo lo que creo es que la información que manejamos por todas partes es tendenciosa y lo es, precisamente, porque se ha dejado al consumidor elegir la versión que más le empache, aunque haya cuestiones innegables que generan risa al mínimo que tengas una moral mínimamente, no sé, humana.

La dictadura es un sistema injusto y sin libertad por definición. Dejando de lado hitos históricos, fechas e ideologías que las apoyen o las combatan.

La falta absoluta de investigación, de conocimiento, de historia, de la construcción de un relato (no digo neutral porque es imposible) lo más cercano a la realidad, es lo que genera esta situación de descontrol político.

En cada casa Franco es diferente. En cada casa. No hay una historia real, convincente, con datos reales y se ha permitido de la manera más cruenta, desagradable y cínica, que las historias de las víctimas del franquismo no puedan contarse por ley de vida (que es la única que parece cumplirse).

Algunos, en un error garrafal, pensaron que en dos o tres generaciones todo se iba a olvidar y calmar. Una especie de “el tiempo lo cura todo”. El tiempo cura un resfriado, pero no un cáncer metastásico y no solo no lo cura, sino que lo empeora o lo mata.

La realidad es que el franquismo o la ideología post franquista sigue presente. La realidad es que el partido que gobernó, fue fundado por miembros de esa institución. La realidad es que la iglesia permitió y participó activamente en la creación de listas, en los asesinatos y algunos también en la protección de la república, de la libertad y de la democracia (no nos centremos solo en lo negativo). La realidad es que una democracia no se puede construir sobre una ley que amnistiaba a asesinos y torturadores dilglv_xcaeauru_5932_11franquistas. La realidad es que el franquismo sigue aunando fuerzas y perimetra una arquitectura en distintos vectores de la sociedad.

Hay que sacar al dictador de su tumba, hay que sacar a las víctimas de las fosas, hay que estudiar e investigar los hechos, hay que dar respuesta y paz a las víctimas y castigo a los asesinos.

Pero no ahora, hace 40 años. Por eso es urgente, porque llegamos tarde.

Y para los que se sientan ofendidos por aplaudir que el estado deje de venerar a un dictador con dinero público, solo ellos sabrán por qué se sienten así y les recomiendo lo mismo, que lleven ese sentimiento del subconsciente al consciente, porque quizás la constitución que tanto dicen defender no está hecha para ellos.

Lo más llamativo y para mí deslumbrante de la derecha española es precisamente el discurso que subyace bajo el lema: “se reabren heridas”. Podría meterme a analizar la idea de que un cáncer no es una herida o que esa herida no se puede reabrir, porque jamás se cerró, pero lo que de verdad me apasiona es que exijan el incumplimiento de la ley vigente y constitucional con lo pesados que han sido estos últimos años con el cumplimiento de la ley, que si igual para todos, que si democracia, que si normas del juego.

Bueno, pues eso, cumplir la ley de memoria histórica es una norma del juego. Si no les gusta, no sé, quizás deban ir a la cárcel por rebelión o que ganen las elecciones por mayoría y la deroguen. Como diría ellos.

Pero, sin duda alguna, el argumento que destruye la arquitectura neuronal de cualquier republicano es el siguiente: “ahora resulta que en la república todos eran unos santos”. Pues no, no todos eran santos, pero eso no justifica un golpe de estado, ni una guerra, ni dimiten-dirigentesla destrucción del estado de derecho, ni el delito de rebelión (aquí sí) a un estado democrático y, por cierto, constitucional.

Aunque el argumento antipatriarcal más valorado por mí es el de: “Violaban monjas”, que no es superado por ningún otro.

Todos los argumentos pro franquistas son aquellos que se basan en el eslogan fácil, en la superficialidad de la realidad, en no profundizar y en centrar el debate en lo estético, en lo cómodo, en la desinformación patológica (asumidísima y respetada) y en la facilidad de la adorada sociedad acrítica que nos rodea y vota (gracias a los que critican).

Y aunque nadie me vaya a creer, no digo esto porque sea republicano y no haya “superado perder”. Que adelanto que me fascina que me digan qué he superado, cómo, cuándo, por qué y lo haga alguien que no entiende que en cataluña hablan catalán. Nadie gana en una guerra. Lo digo sinceramente porque hay familias enteras en agujeros bajo tierra amontonadas como si fueran mierda y no me da la gana simplemente por decencia.

Que reabra las heridas que quieran, que digan lo que quieran y piensen lo que quieran. Es injusto y lo seguirá siendo por mucho que rebuznen. Hay miles de inocentes asesinados y asesinadas sin nombre ¿qué heridas reabre que Ascensión Mendieta entierre a su padre? ¿Las de Billy el niño?

Una persona con nombre no tiene derecho a quitárselo a nadie y no entiendo, ni entenderé, cómo alguien puede estar en contra de permitir a miles de familias enterrar a sus seres queridos de forma digna.imagen-sin-titulo

No entiendo -ni entenderé- que alguien decida por los demás cuándo deben superar el asesinato de su abuelo, abuela, tío, padre o hermana ¿El partidario del asesino decide lo ridículo que es seguir llorando a alguien asesinado hace 50 años? ¿qué proceso mental siguen? Si siguen alguno.

La historia no se borra cuando se investiga, se borra cuando se congela por el silencio. No reabre heridas, evidencia una realidad, aunque dolorosa, que debe ser estudiada como cualquier otra. No es cuestión de bandos, es cuestión de cumplir la ley, proteger la democracia como valor jurídico y respetar a las víctimas de cualquier sistema dictatorial que destruya por completo los derechos, por simplemente disentir políticamente entre otros motivos, por los que -se supone- vela cualquier democracia.

La dictadura o su promoción es completamente incompatible con la democracia. Así que el siguiente paso es perseguir a sus aliados. Sería absolutamente impensable en Italia y en Alemania que seguidores del fascismo o del nazismo expresaran libremente su lógica de estado, sociedad y cultura. Confundimos rápida y terriblemente el derecho a la libertad de expresión con la libertad de opresión.

imagesUna ideología que va en contra de la libertad, es una idelogía caudillista que pretende adueñarse de los poderes políticos, sociales, económicos, culturales, mediáticos, territoriales, militares y someter con ellos a la sociedad civil.

Los valores que rigen cualquier sociedad democrática como: la igualdad, la tolerancia, el respeto, la justicia… son completamente incompatibles con sistemas de gobierno opresores. La persecución de esos actores y agentes políticos es fundamental y la dureza de la aplicación del derecho penal, urgente.

No podemos seguir permitiendo formaciones políticas que enaltecen al dictador, no podemos permitir expresiones de fundaciones, plataformas y derivadas estructuras políticas institucionales o no, que desencadenen en más y más odio a un sistema democrático, ya sea o no una república.

Debemos defender la democracia con la ley y una ley democrática no permite ideaciones que legitimen el derrumbamiento del estado de derecho. No solo hay que ilegalizar la fundación Francisco Franco, hay que encarcelarles.

Es completamente indecente que un ex ministro de justicia, en el funeral de su tío, se vea rodeado de gentes cantando el “cara al sol” con la cabeza muy alta, la lengua muy larga y la mente muy corta.fundacion-espana-constitucional-franquistas-u-l-qhqlwy

No podemos permitir que Billy el Niño, un asesino y un torturador, siga corriendo la media maratón como si su pasado hubiera sido perdonado por lo divino (como si bastara) y pudiera escapar de la justicia impunemente.

Que cumpla lo que deba cumplir y salga como el resto de presos. No pido la perpetua, ni penas larguísimas, ni modificar nada, ni pido vengar a nadie. Pido que a un torturador se le juzgue por eso mismo, por lo que hizo y nada más.

La tolerancia no es tolerarlo todo. La tolerancia es intolerar la intolerancia.

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Toni Miralles Alemany

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